Cuando estoy triste, es fácil que el mundo me parezca oscuro, y que no haya nada que me haga ilusiónar. Es posible que el dolor que sientes en tu interior no permita que seas tu.
Cuando estoy triste, tengo ganas de llorar, y a veces me resulta difícil contener las lágrimas. Pero el hecho de llorar me ayuda a sentirme mejor.
No estoy sola. Todo el mundo se pone triste a veces. Sí, todo el mundo, todas y cada una de las personas que conozco.
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